Cómo moverse
¿Hasta qué hora funciona el metro de Shanghái?
El metro de Shanghái empieza a funcionar de madrugada y los últimos trenes suelen salir de las estaciones de origen de cada línea antes de que la noche esté muy avanzada, tras lo cual la red queda prácticamente cerrada. Pero el último tren se fija por línea, por dirección y por estación, así que no existe una hora de cierre común a toda la red: lo único que cuenta es el último tren de la estación en la que está usted y en la dirección en la que va. Antes de salir, mire el horario de primeros y últimos trenes de la estación o los avisos junto al plano de la línea, o consulte el trayecto en una aplicación de mapas ese mismo día.
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El servicio empieza de madrugada, los últimos trenes salen de las estaciones de origen de cada línea antes de que la noche esté muy avanzada y, entre ese momento y el primer tren del día siguiente, la red queda prácticamente cerrada, de modo que por la noche hay que moverse en transporte de superficie. El error está en tomar esa frase por un horario: el último tren se fija por línea, por dirección y por estación. El último tren hacia cada extremo de una línea suele ser un tren distinto, cualquier transbordo entre usted y su destino tiene su propio último tren, y la hora de salida de la estación de origen es, naturalmente, más tardía cuando el tren llega a una estación intermedia. Lo que importa, entonces, no es una hora de cierre común a toda la red, sino su estación y su dirección.
Cómo averiguar cuál es el último tren que le corresponde
Tres sitios, por orden de fiabilidad: el horario de primeros y últimos trenes de la estación, que suele estar expuesto en el vestíbulo o en el andén y aparece ordenado por dirección y por estación; la señalización dentro de la estación y la información situada sobre las puertas de andén, que a menudo indican el último tren desde esa estación en una dirección determinada; y una aplicación de mapas, que da la última salida para un trayecto concreto, transbordos incluidos, pero cuyos datos pueden ir con retraso, así que hay que contrastarlos con los avisos de la estación. Antes de salir, dedique un minuto a dos cosas: cuándo sale el último tren de la estación en la que va a subir, en su dirección y, si cambia de línea, cuándo sale el último tren de enlace en ese transbordo.
El último tren sale antes de lo que la gente supone, así que organice la noche al revés
El instinto en una noche de salida es decidir después de cenar o del espectáculo, y el horario no se aviene a ese instinto: en muchas estaciones el último tren sale cuando la noche acaba de empezar. Así que invierta el orden. Mire primero el último tren y vaya hacia atrás desde ahí por la cena, la actuación y la última copa, contando el paseo hasta la estación, el control de equipajes y los posibles transbordos. Alrededor de los últimos trenes, una zona de ocio nocturno se vacía de golpe, que es justo cuando más cuesta conseguir un taxi o un coche de aplicación; no dé por hecho que podrá llamar a uno si no alcanza el metro.
Transbordos, alternativas y las trampas más habituales
Los transbordos son la parte que más se subestima: la red no cierra en un solo instante; cuando usted baja en una estación de enlace, la línea que necesita puede haber mandado ya su último tren, y se queda allí varado aunque las luces estén encendidas y sigan llegando trenes. En un trayecto con cambio de línea, fije la hora de vuelta por el último tramo de enlace, no por el primero.
Cuando el metro ya no circula, cada alternativa tiene su precio. Los taxis cobran por taxímetro con un recargo nocturno, y la cola después de los últimos trenes es la más larga del día. El coche de aplicación exige un punto de recogida designado y, en una zona concurrida y de noche, puede pasar mucho tiempo sin que ningún conductor acepte el viaje. Los autobuses nocturnos existen, pero escasean, cubren pocas líneas y sus nombres de parada y sus direcciones no son nada intuitivos para quien acaba de llegar. Todos sirven; ninguno está disponible al instante.
Las tres situaciones que más gente pilla por sorpresa: un vuelo que aterriza tarde, donde inmigración, equipaje y el paseo hasta la estación suelen sumar más de una hora; un espectáculo o un acto que termina cerca de los últimos trenes, sin margen para el paseo desde el recinto; o una cena que se alarga. La respuesta es la misma en los tres casos: decida cómo vuelve antes de salir y déjese margen.
Lo que no hemos podido confirmar: los horarios concretos de primeros y últimos trenes de cada línea y dirección, las líneas y frecuencias de los autobuses nocturnos, y cuánto se tarda en conseguir un coche de aplicación en una zona y una noche determinadas. Guíese por el horario de la estación, los avisos del día y la información de las aplicaciones.