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No hay una norma única para toda la ciudad. En China, los hoteles están obligados a registrar a los huéspedes extranjeros ante la policía local al hacer la entrada, y un alojamiento que no puede completar ese trámite —a menudo una pensión pequeña o una casa de huéspedes— puede negarse a admitir a un extranjero. Lo prudente es reservar un alojamiento que declare aceptar huéspedes extranjeros, escribir directamente al establecimiento si hay dudas y llevar consigo el pasaporte y el resguardo del registro.
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En Shanghái, ninguna de las tres palabras dice por sí sola en qué va a acabar durmiendo: lo que de verdad decide la experiencia es si el alojamiento puede registrar a huéspedes extranjeros, si tiene recepción 24 horas y cómo se organizan la entrada y la salida. El hotel es lo más cómodo a cambio de menos espacio y más precio; el apartamento da espacio y cocina, pero la calidad es desigual y exige acordar la entrega de llaves; la casa de huéspedes aporta anfitrión y barrio a cambio de intimidad, insonorización e idioma. Para una primera visita corta, hotel; para una estancia larga o con niños, apartamento; la casa de huéspedes es una elección de carácter, no un ahorro.
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Las tarifas hoteleras de Shanghái las marca la demanda, que se agolpa en las mismas habitaciones en muy poco tiempo, y no el tiempo atmosférico: la semana del Día Nacional, el periodo de viajes en torno al Festival de Primavera, las vacaciones escolares de verano, la temporada otoñal de ferias comerciales y los días en que una gran exposición o un evento recala en la ciudad son todos picos, y las ferias son los más agudos, porque la demanda cae a la vez sobre toda la oferta de la ciudad. Las ventanas más holgadas son las semanas anteriores al Festival de Primavera, el tramo posterior a las vacaciones de octubre y los días laborables fuera de las fechas de feria. Las fechas exactas cambian cada año, así que conviene comprobar el calendario de vacaciones y de ferias de ese año antes de reservar.
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La mayoría de los hoteles de Shanghái no tienen problema con los niños, y lo que suele fallar no es la falta de hospitalidad, sino suposiciones que aquí no se cumplen: una habitación tiene un número máximo de ocupantes indicado, y si un niño cuenta como uno de ellos y si se le cobra depende de la edad, con una regla distinta en cada establecimiento. Antes de reservar, confirme directamente con el alojamiento el límite de ocupantes, la configuración de las camas, la cuna, la situación de las ventanas y la piscina, y guarde la respuesta en el historial de mensajes de la plataforma de reservas.